Rocio Arbulu
Experta en Cultura y Comunicación Corporativa

7 de diciembre de 2020

 Muchas veces, a quienes hacemos comunicación y endomarketing, nos duele ser tomados como los ‘apaga-incendio’ de nuestra empresa, situación que se avivó más por estos tiempos de crisis, donde existe mucha presión y situaciones de tensión.

 Sucede también que nos contactan para ‘una campañita’, para arreglar el error de alguna área o para difundir un nuevo beneficio que no entendemos bien. Terminamos entonces preparando piezas por aquí y por allá, que muchas veces no conversan entre sí, no tienen ninguna coherencia ni consistencia y son un montón de mensajes aislados. Esta es la dolencia más frecuente que encuentro en los departamentos de comunicación de las empresas que se quejan constantemente de ser vistos como los encargados de enviar los comunicados rápidamente, con un bonito diseño y su buena cantidad de texto.

¿Qué hacer entonces para que esto cambie?

Lejos de lamentarnos, debemos ser conscientes de cuanta responsabilidad tenemos nosotros, los que trabajamos en estos equipos, de ser considerados solo para temas tácticos y de poco impacto.

Para empezar, algo básico: recordemos que, al igual que otras áreas de marketing, los que hacemos endomarketing debemos contar con objetivos claros, alineados a la estrategia del negocio que nos mantengan enfocados en aquello que queremos lograr. También debemos conocer nuestras audiencias y definir las acciones, canales y presupuesto para cada una de ellas, plasmarlas en un plan que considere por supuesto indicadores de éxito.

No menos importante que el plan, es considerar algunos otros aspectos en nuestra gestión que nos ayudarán a posicionarnos como socios del negocio más que ejecutores de comunicados.

Recordemos, por ejemplo, que la comunicación interna es uno de los canales principales de la cultura corporativa, estemos al tanto de qué acciones se están tomando para alinear, transformar o trabajar cultura dentro de nuestra empresa.

 Aspectos a considerar

Primero, en estas épocas de crisis en que el mundo se transforma, adapta y avanza tan rápido, necesitamos ser ágiles. Los planes estratégicos de comunicación que hagamos deben ser flexibles, no estar escritos en piedra, y deben ser revisados por lo menos una vez al trimestre para hacer los cambios pertinentes. Ya pasamos los tiempos de planes a 1, 3 y 5 años, eso ya no funciona, planificar a 1 año es el horizonte más lejano posible, siempre con el compromiso de ajustar sus elementos cuando sea necesario. ¿O no hemos aprendido esto en la pandemia?

Segundo, tan importante como el plan son los procesos, algo que adolecen muchos equipos de comunicadores. Como decía un jefe mío “toda estrategia brillante se cae sin una ejecución impecable”. Sin procesos ordenados, que incluyan responsables, tiempos y flujos claros para las acciones que planeamos, será muy difícil priorizar y trabajar ordenadamente lo que llevará a que terminaremos, como siempre, resolviendo los temas que nos pidan a último minuto.

Tercero, no olvidemos que los expertos en comunicaciones somos nosotros, escuchemos a nuestro cliente interno con atención, pero atreviéndonos también a sugerir lo que pensamos es mejor, discrepar es sano siempre que se haga con fundamento.

Es necesario trabajar en la profesionalización de las áreas de endomarketing y comunicación interna dentro de las organizaciones para conseguir ese lugar en la mesas dónde se toman las decisiones, que tanto queremos.

Miremos qué podemos hacer desde nuestra posición y no pongamos la responsabilidad en nuestros colegas y jefes.

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